Tránsitos de Urano

Los tránsitos de Urano se asocian con los cambios y rupturas, y con una fase en nuestra vida en que algo nuevo necesita irrumpir en nuestra conciencia. Son momentos para ser curioso y para experimentar, períodos en que se pueden intentar cosas nuevas y en que hay riesgos que correr. En ocasiones optamos conscientemente por hacer esos cambios; otras nos parece que nos fueran impuestos por acontecimientos externos. Es posible que un tránsito de Urano active una guerra básica existente en toda psique humana: una necesidad de mantenimiento y preservación que entra en conflicto con nuestro anhelo de alteración, variedad y cambio. Una parte de nosotros prefiere mantener las cosas como están, en tanto que otra quiere seguir creciendo y desarrollándose.

Podemos sentir, durante un tránsito de Urano, cierta tendencia a enfrentarnos con el orden establecido, a romper con las viejas estructuras que forman el sector de nuestra vida por el que Urano está transitando; puede suponer, por tanto, el conflicto entre las fuerzas del orden (Saturno) y las fuerzas del caos (Urano); entre lo conocido y los desconocido. Mientras Urano simboliza esa actividad creadora que se expande sin límites, Saturno impone límites a esa naturaleza cradora. Sin embargo, tambien esos límites tienen sentido, ya que nos permite el crecimiento y la maduración, impidiendo que el avance hacia lo desconocido se haga de forma apresurada y peligrosa. Una vez alcanzado el adecuado estado interior, de maduración de los proyectos e ideales, las barreras limitadoras se disuelven de forma natural pudiendo abordar sin riesgos los nuevos horizontes que nos presenta Urano.

Urano, en un primer momento del tránsito, intentará romper las barreras, hacernos trascender los límites del pasado, de lo establecido; mientras Saturno nos aferra a lo conocido, haciendonos conservadores y caducos. Quizás, lo más provechoso es intentar integrar dentro de esa visión uraniana lo mejor de las antiguas estructuras, modificándolas cuando sea necesario. Es cuestión de aprovechar lo mejor de lo viejo en el sector donde transita Urano, pero haciendo lugar para que puedan ir manifestándose, de una forma integradora, las nuevas energías que han de operar el cambio. Urano actúa para renovar la vida, tanto si el cambio es deseado conscientemente como si no, y rompe las pautas repetitivas del estilo de vida y la personalidad que están inhibiendo una experiencia más completa de la totalidad de la vida. Su tipo de revolución sirve para acabar con las viejas pautas a las que nos hemos acomodado y podamos crear y estructurar nuevas formas y dar así, paso a una nueva fase de crecimiento.

Es la necesidad de verse liberado de un estilo de vida sofocante, de encontrar una salida para poder respirar libremente otra vez. Tenemos la oportunidad de introducir una serie de cambios en nuestra vida que nos permita elevar nuestra visión de la vida. Sin embargo, cuando no nos esforzamos para cambiar o nuestros esfuerzos son insuficientes o ineficaces, Urano se convierte entonces en nuestro destino. En el mundo exterior, las circunstancias empiezan a conspirar para crear las situaciones que tenemos que afrontar y experimentar…Atraemos lo que nos es necesario para provocar esos cambios y adaptarnos a la pauta interior que evoluciona durante nuestra vida.

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