Tránsitos de Neptuno

A diferencia del impacto de Urano, con su tendencia a irrumpir de forma precipitada, provocando con frecuencia un efecto sorprendente, espectacular y traumático, Neptuno entra con el más sutil de los disfraces, introduciéndose lentamente en la conciencia povocando cambios de una forma lenta, pero no por ello menos completos. Con frecuencia, estos cambios van asociados con el sentimiento de que algo está pasando. Neptuno prepara a la persona para el renacimiento mediante un lento proceso de disolución de las pautas conocidas de la personalidad y de su expresión.

Neptuno transmite el deseo de trascender el sentimiento de ser un Yo aparte para fundirse con algo más grande, en relación con el sector de nuestras vidas por el que esté transitando. Neptuno es un disolvente de fronteras y, en sus tránsitos, difumina la frontera entre nosotros y los demás. Neptuno transmite el deseo de trascender el sentimiento de ser un Yo aparte para fundirse con algo más grande, en relación con el sector de nuestras vidas por el que esté transitando. Neptuno es un disolvente de fronteras y, en sus tránsitos, difumina la frontera entre nosotros y los demás. Estos súbitos avances en la conciencia pueden producirse espontáneamente, en cualquier parte y en cualquier momento, aunque frecuentemente van asociados con ciertos sentimientos o actividades: momentos de serena comunión con la naturaleza, escuchando música, meditando y otros semejantes .La dimensión positiva de los tránsitos neptunianos es la forma en que se nos abren nuevas oportunidades, de que es posible pulir las actitudes y los valores existente y de que los intentos de convertir los ideales en realidad pueden tener éxito.

Es muy frecuente que bajo la influencia de los tránsitos de Neptuno, sintamos una especie de ansiedad, una fuerte inclinación a seguir cierto camino: empezamos a ir en esa dirección, pero después algo nos detiene e interrumpimos el proceso. Quizá queremos estar absolutamente seguros de hacia dónde nos llevará finalmente la dirección que escogimos, pero Neptuno no ofrece esta clase de garantias; lo que nos pide es que nos entreguemos sin saber qué recibiremos a cambio. Puede que nos encontremos que el mundo se nos desmorona. El suelo desaparece bajo nuestros pies,y las estructuras y los apuntalamientos que dábamos por seguros se desploman. Mientras esto sucede, es difícil imaginar que de la disolución que experimentamos pueda salir nada positivo. Solo cuando finalmente renunciamos y nos relajamos,creamos la posibilidad de que llegue algo que nos ayude a superar nuestras dificultades y a dar el paso siguiente para entrar en una nueva fase de la vida.

« Nuestro destino, el centro y hogar de nuestro corazón, está en el infinito, y sólo allí ».

[Wordsworth]

Estas palabras, escritas por un gran poeta romántico inglés, encierran en sí la esencia de Neptuno: el deseo de transcender el deseo de ser un yo aparte para fundirse con algo más grande. Aunque con frecuencia hablemos de « encontrarnos a nosotros mismos » , es decir, de que cada uno descubra su peculiar identidad y se defina en función de atributos y logros que él mismo ha escogido, Neptuno es lo opuesto: es el anhelo de perdernos, de disolver o trascender las fronteras del Yo aislado.

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