Neptuno en la casa XII

La Astrologia cabalística nos ha enseñado que «como es arriba es abajo». Su tránsito por Piscis, último signo del Zodiaco, también significa su paso por la casa XII, útima casa del ciclo. El tránsito de Neptuno por su casa natural puede ser muy poderoso: abre un período durante el cual seremos más sensibles de lo habitual, no sólo a las fuerzas que operan en el inconsciente, sino también a los sentimientos y corriente latentes en la atmósfera que nos rodea. Podemos sentir el impulso de mirar hacia nuestro interior, tanto para entenderte mejor como para encontrar una mayor satisfacción en la vida. La motivación para reflexionar más profundamente sobre nosotros, sobre la vida en general, puede verse reforzada por un creciente sentimiento de insatisfacción de la sociedad. Quizás en lo material hayamos alcanzado ciertos objetivos, pero puede aparecer un fastidioso sentimiento de estar incompletos para decirnos que en la vida hay algo más. Estamos ante el final de un ciclo y toca recapitular antes de plantar las semillas de un nuevo ciclo. Un nuevo ciclo que ha de nacer incorporando todo lo bueno del ciclo anterior y abandonando todo lo caduco, todo aquello que ya no sirve ni tiene sentido de ser. Lo más prudente y más productivo es cooperar constructivamente con este tránsito elevando nuestro nivel espiritual y enfocando nuestra visión de la vida hacia lo colectivo y una mayor justicia social. El crecimiento te exige que renunciemos a nuestra vieja personalidad.

Esta última fase del tránsito de Neptuno por la rueda de las casas representa una disolución del pasado, y apunta hacia el ciclo siguiente. Al pasar por la casa XII (la de Piscis, una casa de agua) Neptuno alcanza la culminación de su influencia sutil de desintegración. Es poco probable que la experiencia sea fácil, porque pondra prueba nuestro apego a los ideales y actividades sociales existentes, estimulando ciertas dudas y temores referentes a nuestra propia eficiencia e intensificando la inseguridad interna. Hemos de estar preparados, por lo tanto, para enfrentarmos con las consecuencias de este final del ciclo de Neptuno. Podemos experimentar un sentimiento de crisis al encontrarnos con una acumulación de opciones y decisiones. Hay quien considera que se trata del peso del karma, que necesita ser reequilibrado mediante actos de restitución. Quizás empecemos a darnos cuenta de que, a lo mejor, no hemos sabido sacar pleno partido a nuestras potencialidades.

Recordemos que sea cual fuere la manera en que decidamos encarar esta fase final, condicionará el ciclo siguiente de Neptuno, de modo que el tiempo que ahora dediquemos a evaluar nuestra vida y nuestras necesidades, intenciones, valores y actitudes pueden aportarnos un gran beneficio. En toda vida hay siempre aspectos que es posible mejorar merced a un esfuerzo consciente; de este modo se puede disfrutar más de la existencia, que se convierte en una creación más propia y dirigida desde el interior. Este es el potencial que nos ofrece Neptuno si escogemos estrechar su mano y escuchar el susurro que desde nuestro interior puede guiarnos en busca de una nueva dirección para la humanidad.

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