Plutón: La Ascensión del Fenix

Plutón (Hades) es el Dios de los infiernos en la mitología romana. Plutón se relaciona con los instintos más profundos (muy en la línea de la simbología de Escorpio), con las cuestiones de poder y magnetismo, así como con las grandes transformaciones. Está asociado al renacimiento y a la regeneración, al ciclo de vida-muerte, a los procesos vitales de transformación y cambio. Plutón nos enfrentará a nuestro mundo interior, a todo lo que allí ocultamos y que también forma parte de nosotros. Sólo cuando nos enfrentamos con nuestros propios miedos, a aquellas partes de nosotros que consideramos vergonzosas y somos capaces de aceptarnos tal cual somos, podremos iniciar el camino de vuelta a través de la regeneración y la transformaqción de esos aspectos oscuros de nuestra personalidad. Tal es el objetivo de la energía plutoniana: hacernos descender hasta las profundidades de nuestra personalidad para enseñarnos que también allí podemos encontrar luz y conocimiento. Plutón se asocia con el mito de la muerte. Indudablemente, es necesario que muera esa vieja personalidad para que pueda renacer, desde nuestro interior, una nueva persona más completa e integrada. Como el Ave Fenix, es necesario «morir para renacer de nuestras cenizas».

Plutón genera cambios revolucionarios. Aunque con una mano destruye y aniquila, con la otra está dispuesto a construir sobre bases diferentes. Es como un volcán que estalla y deja correr su lava incandescente, pero luego deja una tierra fértil para cultivar. Gracias a los tránsitos y aspectos plutonianos nuestro ser puede liberarse de pesadas estructuras adquiridas para continuar más liviano su camino de crecimiento. Plutón nos lleva a las tinieblas de nuestro propio inconciente para barrer lo que ya no sirve y así poder reconocer otros potenciales escondidos allí. Finalmente, después de una experiencia plutoniana, el alma descubre cuanta sabiduría interior logró y cuanta fuerza es capaz de manifestar para actuar trascendiendo todas las limitaciones, doctrinas e intereses creados.

Plutón describe cómo manejamos el poder, personal y no personal, ya sea sufriendo el poder de los demás o ejerciéndolo nosotros mismos. Describe cómo vamos al encuentro de lo demoníaco y lo mágico, nuestro poder de regeneración y nuestra capacidad de cambio radical y de renacimiento: los ciclos de muerte y transformación. De todos los planetas, Plutón es quizá el más difícil de entender, lo que no debe sorprender, ya que el paso desde un planeta cercano a la tierra a otro más lejano siempre insinua una elevación de nivel; Plutón (junto con Neptuno) es el más lejano del centro del sistema solar. En un nivel humano, Plutón suele representar lo «esencial» de nuestra vida: o sea, ¿en qué tenemos que concentrarnos si queremos efectuar un verdadero «salto» desde un nivel a otro en la vida?

Plutón funciona a veces como la «mano del destino», ya que no sólo nos exige, sino que nos obliga a separarnos de los elementos de nuestra vida que ya no nos sirven, y también a dar los pasos necesarios para seguir en el camino de nuestro destino. Interpretando el concepto «destino» como «los deseos interiores que hemos formado nosotros mismos, hasta tal punto que ahora están formándonos exteriormente a nosotros por su parte», podemos interpretar a Plutón como los contenidos subconscientes que surgen a la superficie de la conciencia cuando sea preciso para asegurar que realizemos lo que interiormente estamos buscando. O en plan simple: si no estamos viviendo como debemos hacerlo (es decir, como sabemos interiormente que tendríamos que vivir), Plutón nos presenta la necesidad de efectuar estos cambios, queramos o no queramos. El caso más extremo de esto es la muerte (otro significado de Plutón). La muerte como simple cambio desde un estado a otro, como parte natural y sana de la vida.

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