La Estructura Saturno-Urano-Plutón (2010-2018)

La estructura Saturno-Plutón-Urano que comenzó en 2010, la tensa T cuadrada de ese año, ha marcado el inicio de un periodo de gran levantamiento socio político, de desestabilización y de crisis. Este periodo aparece como la más amenazadora estructura planetaria en los primeros 40 años del s XXI. Un momento histórico donde las dificultades económicas culturales y políticas arrastradas durante las últimas décadas, entran en un periodo donde se exige su resolución. La tensión entre estos planetas transpersonales producirá en los próximos años la reforma de movimientos existentes, y la aparición de nuevos y originales movimientos sociales y políticos. Esta encrucijada global seguramente nos llevará hacia un horizonte más tolerante, pacífico y justo, pero primeramente la realidad que hoy conocemos, deberá sufrir los dolores del parto, coexistiendo en esta época las dos visiones del mundo y de nuestras sociedades, por un lado la percepción de que nos encaminamos hacia un mundo más humano, más progresista a la vez que veremos también la peor cara de la moneda, la intolerancia, los excesos del poder etc . Será un difícil equilibrio entre progresismo y conservadurismo, tolerancia y fascismo, pacifismo y violencia extremista. Un momento de polaridad extrema propio de un mundo que acaba y otro que reclama su lugar.

Durante las fases mas tensas de la estructura, podremos ver catástrofes naturales o de cualquier otra índole, derrumbes financieros, reformas políticas, revoluciones repentinas, etc. Todo ello dentro de un movimiento global de convulsión colectiva, que dejará paso a una sociedad más limpia y evolucionada, donde se desvanecerán modelos ya caducos, para dar paso a nuevas formas de hacer tanto política como socialmente. Durante los primeros contactos entre Júpiter y Urano (mayo-junio 2010), la parte reivindicativa fué el verdadero motor del cambio: las exigencias de cambios sociales reales, exigidas de forma masiva por las poblaciones dió lugar al nacimiento de nuevos movimientos que, aunque muy combativos y eufóricos (Júpiter-Urano en Aries), se han topado con el inmovilismo de las clases políticas establecidas, quienes tratan de sofocar esa corriente por todos los medios.

La estructura en T sugiere un marco socio-cultural para esta época, marcada por la tensión entre innovación visionaria y las viejas estructuras y los modos tradicionales. Podemos ver a una nueva sociedad que, dando muestra de madurez, reivindica a sus clases dirigentes nuevos modelos socio-políticos. Nuevas ideologías que irrumpen en escena y organizaciones sociales que han alcanzado el punto crítico y hacen necesaria su manifestación colectiva. El telón de fondo de la figura en T viene dado por el aspecto de cuadratura entre los dos planetas más lentos involucrados, estos son Urano y Plutón. El orbe temporal de este aspecto nos llevará hasta 2018. Todos estos años serán marcados por cambios sociales, levantamientos y revoluciones. Se desafiarán las estructuras culturales imperantes y se transformarán. Este ciclo Urano-Plutón es un catalizador que provocará cambios bruscos, al menos en pocos años, en la evolución cultural. Será una década de cambios radicales, tanto cultural como socialmente.

Cuando Urano recibe un aspecto mayor de los otros planetas exteriores, es decir de Neptuno o Plutón, la innovación tecnológica tiende a dar un avance enorme. Normalmente estos aspectos suelen provocar saltos discontinuos tecnológicos, que las sociedades tienen que asimilar y adaptar muy rápidamente. En esta ocasión partimos de la presencia en la figura del amplificador Júpiter, quien escoltará y sembrará a Urano en los momentos clave de la estructura en T. Hemos de tener en cuenta de que ésta reunión se produce en el grado zodiacal más relevante y dinámico en cuanto a la acción renovadora cíclica, grado que contiene la capacidad intrínseca y el impulso básicos de las semillas en los comienzos de ciclo: el Punto Vernal, 0º Aries, comienzo del Zodiaco en reposo.

Se trata de una revolución colectiva, donde el trabajo individual sólo tiene su razón de ser para lograr lo mejor de nosotros mismo, para luego ponerlo al servicio de toda la sociedad y conseguir así esa transformación que nos lleve, como raza, a dar ese salto evolutivo que se nos exige.

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