Piscis: la exteriorización de los sentimientos

Piscis es el tercer y ultimo signo del elemento Agua, es el Vav y corresponde a la fase de exteriorización de los sentimientos. Ante la necesidad de dar salida a todo el caudal emotivo que nació en Cancer y fué interiorizado en Escorpio, los sentimientos salen de estampida y se derraman sobre el medio social en que vivimos, se dirigen de forma concreta y consciente hacia todas las criaturas de la tierra. La etapa pisciana, al ser la última del elemento Agua, supone (o tendría que suponer) cierto dominio sobre los sentimientos y los deseos. Una vez alcanzada esta etapa, y si sabe responder a las vibraciones profundas del signo, el nativo debería ser capaz de sacrificar todos los deseos de tipo personal para entregarse a una obra social o humanitaria. En este caso, el altruismo será su bandera. Cuando el amor alcanza niveles sublimes, el individuo ansía su fusión con el todo, tiene sed de infinito y su objetivo humano consiste en establecer la unidad allí donde reina lo diverso.

Como hemos dicho anteriormente, Piscis es el último signo del elemento Agua, al que le sigue el elemento Aire. Es decir, abandonamos el mundo de los sentimentos para entar en el de las ideas y los pensamientos. Acercarse a esta etapa tiene que ser uno de los objetivos principales del nativo de Piscis, si su nivel evolutivo se lo permite. Para pasar del mundo del deseo al del pensamiento deberá producirse una elevación más allá de sí mismo. De la unión del pensamiento con el deseo nace la inspiración, el presentimiento o la visión del porvenir. El programa humano de Piscis consiste en desprenderse de los amores; en dejar de lado los deseos, las emociones, para poder pasar a la fase mental sin que los deseos se vean involucrados en el discurrir de la mente. Si el Piscis ha aprendido la lección, será muy afectuoso al principio de su vida, pero ya no lo será en su final, ya que dedicará su tiempo a prepararse para la siguente etapa: el mundo de las ideas.

La principal cualidad de los Piscis puede resumirse en una palabra: humanidad. Son los más dispuestos a prestar ayuda al que sufre, al que tiene problemas y muchas veces les basta su buena disposición para resolverlos, porque son muchas las cosas que hacemos de manera invisible y los Piscis son especialistas en invisibilidad.

En el proceso creativo está regido por Tipheret, el Sol; en el zodíaco constituido lo rige Júpiter. Tiphereth es la sexta estancia del Árbol Cabalístico, es la primera Séfira de la columna Central, la del Equilibrio, después de Kether. Y es el tercer centro del Mundo de Creaciones. Tiphereth es el rostro visible de Kether, es su manifestación material, representada en el universo del Sol. Tiphereth es un centro de armonía, ya que todos los senderos conducen a él, y él conduce a todos los centros de vida. En esta estancia solar se establece la conciencia del hombre, ya que centraliza todas las experiencias procedentes de la columna del Rigor (izquierda) y de la columna de la Gracia (derecha), infundiéndonos la idea de un equilibrio entre la necesidad hecha ley y la Gracia Divina. Aquí se sitúa nuestra conciencia, es decir la quintaesencia de todo lo que hemos aprendido a lo largo de nuestras encarnaciones.

Primer Decanato de Piscis: En este Decanato se realizan trabajos de recapitulación correspondientes a la etapa de Cáncer. Deberá realizar un trabajo que le quedó pendiente en la última etapa canceriana, la del nacimiento de los sentimientos. Los sentimientos, como todo lo demás, es algo que nace a su hora, del mismo modo que cada año vienen las estaciones, así que, lo que le ocurre a los nativos de este Decanato, no es que los sentimientos no le hayan nacido, sino que cuando nacieron, no realizaron esa función individualizadora que los sentimientos llevan a cabo. Así pues, el potencial emotivo propio de Cáncer será descargado por estos nativos sobre la sociedad. Si la tarea del primer Decanato de Escorpio consistía en descubrir el amor divino en sí mismo, en el primer Decanato de Piscis lo que se tiene que descubrir es el amor de Dios a través de los demás. Si el nativo de Escorpio está condenado a amarse a sí mismo, el de Piscis está condenado a amar al otro.

Segundo Decanato de Piscis: En este Decanato se realizaran trabajos de recapitulación correspondientes a la etapa de Escorpio. La asignatura de Escorpio es el amor propio, mientras que la de Piscis es la del amor al prójimo. Las dos tendencias juntas dan el perfil del individuo que se sobrevalora y que se ofrece a los demás como un trofeo. Para proyectar con fuerza los sentimientos al exterior, trabajo que corresponde a Piscis, es preciso que anteriormente hayan sido interiorizados, y esto es sin duda lo que no hizo, o lo hizo insuficientemente el individuo cuando era su momento. Ahora tendrá que realizar ambos trabajos a la vez.

Tercer Decanato de Piscis: Aquí es donde se realizan los auténticos trabajos del signo, o sea, los que consisten en desprenderse de la sentimentalidad, de las emociones, para que el pensamiento pueda funcionar con toda plenitud. Desprenderse de los sentimientos no significa que las personas se vayan a quedar sin ellos, sino que los criterios sentimentales, emotivos, ya no serán los que imperen. Las emociones pasarán a su receptáculo natural y los poderes mentales podrán ser ejercidos. En este espacio zodiacal sentimientos y razón se dan la mano para construir la existencia de una forma equilibrada. El trabajo consistirá en exteriorizar los sentimientos, las emociones, los deseos. Pero esa exteriorización no se hará a ciegas, lanzando amor pase lo que pase, sino al contrario, muy selectivamente, se producirá en el momento oportuno, después de que en la etapa de Escorpio las fuerzas emotivas impregnarán la naturaleza interior del individuo, aportándole el perfecto conocimiento de su yo interno, en lo que al aspecto sentimental se refiere. Ahora el individuo se encuentra preparado para reconocer en el exterior todo lo que se parece a su yo interno.