Acuario: el templo de la inteligéncia

Acuario es el segundo signo del elemento Aire. Es el He de este Elemento y representa el estadio de interiorización de las ideas. Acuario es el templo de la inteligencia, es la obra inacabada que todos tenemos el deber de edificar en nuestra naturaleza interna, vida tras vida. A través de Acuario nuestra inteligencia procede a un inventario de las distintas calidades energéticas, las clasifica y va constituyendo lo que finalmente será el edificio del saber humano. Es una obra colectiva, a la que cada uno aporta su grano de arena. A través de Libra, primer signo de aire, las fuerzas del pensamiento penetran en el hombre y lo llevan a descubrir el mundo de la razón. A través del segundo, Acuario, el pensamiento estaciona en el hombre, construyendo, como hemos visto, el edificio de la razón. En Acuario, el pensamiento penetra en la persona haciendo que sus mecanismos internos se muevan al son de la lógica y la razón. Tener el Sol en Acuario significa que el astro rey ilumina las estancias interiores, en las que la razón actuará para establecer una perfecta armonía.

Acuario trabaja las ideas elevándolas al mismo tiempo, poniendo su granito de arena para que las cosas sean perfectas. Como signo de interiorización (signo que trabaja por dentro y en silencio), los nativos de este signo puede que no sean personas de grandes realizaciones, pero si pueden ayudar a los demás a perfeccionar sus obras, gracias a la capacidad de penetrar en el fondo de los asuntos y ver todas y cada una de sus partes, y por otro lado la capacidad de ver de forma global ese mismo asunto. El programa profundo del Sol en Acuario consistirá en encontrar a las personas que se ajusten a la perfección a su esquema de construir sociedades ideales con las que mejorar la convivencia humana, con las que establecer una union de pensamiento. Pero para conseguir esto, primero habrá de tener claro en su interior cómo quiere que sea esa nueva sociedad y, por lo tanto, habrá de trabajar sus propias ideas hasta conseguir una visión clara de cómo quiere que sea el futuro, para colaborar en la construcción de una nueva sociedad basada en los ideales acuarianos, tales como la igualdad, la fraternidad, la amistad, etc.

En Acuario, la razón le gana definitivamente la partida a las pasiones y el individuo empieza a actuar con otros criterios. Se ha escrito mucho sobre cómo será la era de Acuario y sobre si ya estamos en ella o no. Reconoceremos que hemos alcanzado la era de Acuario cuando la sociedad ya no actúa con criterios emotivos, cuando el desarrollo de los pueblos ya no se mida por su capacidad destructora y cuando se admire a los hombres por su bondad y humildad y no por su arrogancia.

En el proceso creativo, Acuario está regido por Hod. En el zodíaco constituido, su regente es Saturno. Hod es la tercera Séfira de la columna de la Izquierda y representa la búsqueda de la perfección a través de la verdad. Es la segunda Séfira del Mundo de Formación. De este centro recibimos toda la energía necesaria para impulsar nuestro cerebro a no contentarse sólo con los placeres que nos ofrece el Séfira anterior, Netzah. El lado izquierdo de nuestro cerebro, de donde emana esta energía, remueve los cimientos de nuestra personalidad profana para activar el mecanismo que nos permite corregir los desmanes que hayamos podido cometer bajo el imperio de los sentidos (Venus). Hod ha heredado el pensamiento activo de Binah y es el encargado de
legislar, de discernir lo que es lícito de lo que no lo es, en lo referido a nuestro programa humano, Está regido por el planeta Mercurio.

Primer Decanato de Acuario: En este Decanato se realizan además los trabajos propios del signo, trabajos de recapitulación correspondientes a Libra. En Libra las ideas nacen; en Acuario arraigan; y como el nativo del primer Decanato no las ha hecho nacer, mal podrán arraigar en él, que ahora tendrá que llevar a cabo los dos trabajos a un tiempo. En Acuario, el pensamiento cósmico se interioriza y procede al establecimiento, en el orden interno, de aquello que más tarde aparecerá en el exterior. Pero en el primer Decanato asistimos a los preparativos de esa interiorización y si la persona no puede darse de lleno a esa labor, es porque algo no ha sido debidamente cumplido en la etapa anterior. Por un lado, la fuerza del signo impulsará al individuo hacia la soledad, el recogimiento, la auscultación de su mundo interno, tratando de acondicionar en él al pensamiento cósmico convertido en ley. Pero en esa tarea se verá distraído por el “mundanal ruido” que procede de Libra. Libra es el signo de las múltiples voces, del intercambio de pareceres, de las discrepancias.

Segundo Decanato de Acuario: En este Decanato se realizan los trabajos correspondientes al signo. Los nativos del segundo decanato estais capacitados, a priori, para recibir los mensajes y los arquetipos mentales que se encuentran registrados en los archivos superiores del pensamiento (los archivos akásicos, que C.J. Jung denominara el inconsciente colectivo). Gracias a esta capacidad podeis convertir facilmente las ideas abstractas en ideas concretas. El trabajo de este segundo decanato consiste en proyectar la razón y el mundo del pensamiento hacia tu interior para establecer en él una verdadera armonía.

Tercer Decanato de Acuario: En este Decanato se realizan los trabajos de anticipación correspondientes a Géminis. Si en el segundo Decanato el individuo observaba pacientemente la articulación de los mecanismos cósmicos, en el mundo exterior y en su propia naturaleza interna, el nativo del tercer Decanato carecerá de la paciencia necesaria para llevar a cabo tal labor y se dedicará de preferencia a la difusión, exteriorizando por anticipado lo que aún no es una realidad natural acabada, de manera que las verdades que difundirá serán incompletas. Si en el tercer Decanato de Libra teníamos al divulgador de filosofía, aquí tenemos de preferencia al divulgador de la técnica, al que describe cómo será el mundo del mañana en el aspecto tecnológico.