Leo: la interiorización del designio divino

Leo es el segundo signo del elemento Fuego, es el He de ese elemento y representa la fase de interiorización del mundo de la espiritualidad. Si Aries es la puerta de entrada de las energías cósmicas en el hombre, Leo es el que nos permite interiorizar esas energías y saturarnos internamente de ellas. En Aries el impulso espiritual rebota en nosotros, por así decirlo, empujándonos a la acción; en Leo nos metemos las energías dentro y constituimos el terreno en el que las semillas de Aries han de enraizarse. En la fase Leo es posible que no seamos aún conscientes del designio espiritual, pero es necesario aprender que es preciso ser fiel a un ideal superior y que la obediencia es una virtud fundamental en el proceso evolutivo. En la vida mundana, será el momento de guardar la ley, la moral, las costumbres y las tradiciones, pero al mismo tiempo de ser sensible a lo que constituye una novedad.

El programa humano de Leo consiste en vivir la espiritualidad a nivel interno, intentando comprender los mecanismos y las leyes que rigen nuestro universo. Los nativos de Leo han de ser un ejemplo para los demás, a nivel moral, respetando esas leyes que nacen de la comprensión interna de ese mensaje espiritual que se plantó en Aries. En Leo la semilla es germinada en la tierra humana, es asimilada e incorporada a nuestro interior. Los Leo son los herederos de esa sabiduría; son las piedras angulares sobre las que se apoya la organización de la sociedad. Si la palabra clave de Aries era Voluntad, la palabra clave de Leo de Sabiduría-Amor, que expresa, en la vida social, como virtudes morales, y son esas virtudes las que sirven de soporte al mundo.

En el Árbol de la Vida, las fuerzas de Leo son administradas por Hochmah. Hochmah es la segunda Séfira del Árbol y el segundo Centro del Mundo de las Emanaciones y pertenece a la columna de la Gracia. Si Kether (Voluntad) era el Padre, Hochmah se asimila al Hijo, es la primera manifestación visible del Padre, es su obra, el heredero de sus virtudes, el centro crístico por excelencia. De Hochmah proceden las energías que permiten a los enfermos sanar, es de alguna manera el botiquín del universo.

Primer Decanato de Leo: Los nativos de este Decanato trabajarán como misioneros de alguien superior y, según la esfera en que se muevan, su trabajo esencial ha de consistir en que llegue a buen puerto el mensaje de que son portadores y de que ese mensaje transmitido surta sus efectos. Se trata, pues, de un Decanato de recapitulación de los trabajos correspondientes a Aries que no se llevaron a cabo como era debido en su momento. La principal asignatura que estos nativos deben interiorizar es que en ellos mismos existe un director de orquesta, por así decirlo, y que deben acompañarse al ritmo de su batuta. Y, por otra parte, deben tomar conciencia de que están trabajando en un nuevo programa y que, por consiguiente, al actuar no deben apoyarse en modelos culturales ya existentes, sino trabajar en la avanzadilla de la cultura, creando nuevos enfoques, nuevos planteamientos.

Segundo Decanato de Leo: En este Decanato se realizan los trabajos propios del signo. Se trata, pues, de un Decanato de acción presente, no destinado ni a recapitular ni a anticipar. La misión de los nativos de este decanato es ser la tierra que se ofrece a las semillas de la espiritualidad. A niveles prácticos, ¿qué puede significar ser el terreno? En el mundo de las relaciones sociales, terreno significará circunstancia propia, de modo que los Leo del segundo Decanato serán la circunstancia que conducirá a los demás al descubrimiento de la espiritualidad en su propio interior. El nativo de este Decanato debe forzar a la reflexión, al planteamiento de incógnitas a nivel de conciencia y el deseo de ir más allá de los límites anímicos en que se han movido las personas que los rodean.

Tercer Decanato de Leo: Si el primer Decanato es un Decanato de recapitulación, el tercero es un Decanato de anticipación. En él se exteriorizan los valores del signo; o sea, que se exterioriza la Sabiduría-Amor. El programa humano de los nativos de este Decanato será comunicar a los demás sus valores internos y ser el maestro, el gurú, el iniciado que forma un grupo. Crear la armonía en su entorno, he aquí el que debería ser su auténtico objetivo.