Sextil

El sextil es el aspecto entre dos planetas que se encuentran separados por 60 grados. Constituye el tercer encuentro en el sendero de ida y el tercero antes del final en el sendero de retorno. Es un aspecto favorable, a medio camino del trígono, uniendo dos elementos que se complementan: el fuego y el aire o la tierra y el agua, ya que contando 60 grados desde cualquier punto del zodíaco aparecen signos correspondientes a los elementos mencionados. Con la conjunción de dos planetas nace un propósito, un designio, que se planta el germen de algo. Los buenos y malos aspectos que se van produciendo en el curso del árbol cabalístico. De la columna de la derecha viene la luz que inclina el alma hacia lo que es conforme a la ley universal, y de la columna de la izquierda viene la necesidad de experimentar en la realidad física el propósito encerrado en la conjunción. Los buenos aspectos proceden, pues, de la derecha y los malos de la izquierda.

En el semisextil se movilizan fuerzas mentales para la realización del propósito encerrado en la conjunción; era un aspecto que correspondía al mundo cabalístico de emanaciones. En el sextil se movilizan fuerzas emotivas, de modo que el aspecto ya se encuentra más próximo a la eclosión del acontecimiento en el mundo físico. Nos referimos, claro está, al sextil del sendero de ida, ya que en el sendero de retorno tendrá lugar la feliz consolidación de aquella que en la ida se ha ido forjando.

El sextil supone, pues, un compromiso más firme sobre algo que ha de resultar positivo, puesto que se apoya en las fuerzas actuantes de la columna de la derecha. Es el compromiso de los sentimientos: algo que era sólo una idea, un pensamiento, es ahora un deseo quizá vehemente, si otras fuerzas lo apoyan. En el sextil de retorno, ese deseo se hará carne, se positivizará. Si invertimos el árbol cabalístico, de manera que Malkuth quede arriba y Kether abajo, lo estaremos contemplando en una perspectiva de senderos de retorno y entonces veremos que la columna de la izquierda ha pasado a la derecha y la columna de la derecha a la izquierda, de modo que la derecha es positiva en la ida o involución y la izquierda positiva en el retorno o evolución. Esto significa que la espiritualidad, que es primero una fuerza positiva sin cuerpo, se ha constituido en el retorno de un cuerpo material y se manifiesta en el mundo con una apariencia física.

Así pues, si observamos en un horóscopo que se produce un sextil en el sendero de ida, diremos que existe una feliz disposición entre los deseos de la persona y el contexto social en que se mueve, de modo que sus deseos se abrirán camino felizmente, pero aún no se encuentra en condiciones de concluir, de materializar aquello que desea. Si tiene lugar un sextil de retorno, entonces diremos que sus deseos se materializarán sobre algo ya estructurado, que ya tiene una vida material, y que se perfecciona con una actitud igualmente favorable por parte de la sociedad. El primer sextil es, pues, de gestación y el segundo de perfección. Los sextiles corresponden al mundo cabalístico de creación.

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