Tránsitos de Saturno

El objetivo de los tránsitos de Saturno es el de promover el drama de la separación de todo aquello que siempre nos ha dado seguridad y encaminarnos hacia la maduración, aunque para ello se haga necesario cortar más de un cordón umbilical. La integración de las distintas experiencias asociadas con cada signo a través del viaje de Saturno por la rueda zodiacal no suele ser cómoda. El aprendizaje de cada una de esas experiencias arquetípicas se lleva a cabo a través de los tránsitos de Saturno por cada uno de los signos. Saturno es uno de los planetas en tránsito más importantes a examinar, pues representa la lente a través de la cual la persona percibe y experimenta el universo. La ubicación de Saturno en tránsito en la carta natal indica el área de la vida que está siendo examinada y puesta a prueba en ese momento. La casa que contiene a Saturno representa los ámbitos de mayor tensión en la vida, aquellos a los que hay que prestar la mayor atención. Los planetas a los que aspecta Saturno en tránsito simbolizan las energías vitales que están siendo desafiadas y las pautas de conducta que requieren una evaluación.

Muchas veces experimentamos los tránsitos de Saturno como si este planeta fuese una fuerza externa que estuviese totalmente fuera de control. Con frecuencia, un tránsito de Saturno se percibe como un producto del destino, por lo general un destino desagradable. Pero se debe comprender que Saturno representa la manera a través de la cual programamos el universo en su nivel más profundo. En consecuencia, la energía de un tránsito de Saturno nunca es realmente externa. Sin embargo, la conciencia evita responsabilidades en relación con lo que está sucediendo, por lo que el inconsciente programa el suceso de forma, también, inconsciente. Es por eso, que no experimentamos sus efectos hasta que el mundo exterior no reacciona y un hecho fatídico tiene lugar, el cual no es otra cosa que el universo, que así responde a nuestros propios actos.

No importa cuán desagradable resulte un tránsito de Saturno en el momento de producirse, ya que dicho tránsito representa lo que en verdad queremos y lo que reclama toda nuestra atención. Generalmente vivimos desconectados de lo que realmente deseamos. Si comprendemos a fondo nuestras necesidades y deseos, nos daremos cuenta de que Saturno es sólo una manifestación de los mismos. Las pérdidas que Saturno trae consigo afectan a situaciones que en realidad no queremos o deseamos. Poco importa que estemos convencidos de cuánto deseamos lo que creemos desear; hay que dejar ir, en especial las relaciones cuyo fin está siendo representado por este tránsito.

Cuando Saturno transita una casa, se debería de prestar una gran atención a los asuntos que esta representa. Un tránsito de Saturno por una casa no es signo de que todo lo representado por esa casa no esté en lo correcto, pero se debería de dirigir la conciencia hacia ese ámbito y tratar de descubrir cómo la tendriamos que relacionarnos con los asuntos de esa casa. Si estamos en un buen lugar, esto es, el que resulta apropiado en el momento en que acaece el tránsito, éste servirá de soporte y estructura a las áreas afectadas por el tránsito. En cambio, si el nivel de conciencia no es muy elevado, Saturno traerá consigo grandes cambios que resultarán más traumáticos si la resistencia que se les opone es mayor.

Depresión, tristeza, pérdida emocional y física son señales que revelan que no nos hemos adaptado aún a los asuntos concernientes a las casas y signos que Saturno está poniendo en tensión. No hay que desfallecer, si tales son las sensaciones que tenemos ante este tránsito. Son respuestas emocionales lógicas. Muy pocas personas están lo suficientemente en contacto consigo mismas como para afrontar un tránsito de esta naturaleza de manera positiva. De alguna manera, Saturno es el maestro, aunque, en realidad, somos nosotros quienes estamos siendo maestros de nosotros mismos.

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